jueves, 17 de agosto de 2017

¿FIN DEL TRABAJO?





Por José Luis Di Lorenzo [1]


        RESUMEN


Frente al hecho de que vuelve a tomar cuerpo la idea de una renta básica universal o incondicional que garantice a todos por lo menos alguna forma de ingreso, la que parte de suponer como  inevitable el fin del trabajo, cuestionamos que ello sea así [2].
El discurso dominante, da por sentado un irrefrenable avance científico tecnológico, y lo primero que se debe advertir es que en los países de estilo industrial capitalista, la tecnología no sale de la ciencia sino de las empresas. Para ello la ciencia se mediatiza y se ajusta al interés de las industrias, del mercado y de las instituciones del poder.
La investigación, en los países centrales y en los imperios, suele servir primordialmente a dos fines: la guerra y el lucro de las empresas. El cientificismo resulta una nueva ideología, en tanto encubre los intereses de los organismos patrocinadores.
De allí que nos preguntamos ¿Para qué nos empeñamos en reproducir la ciencia y la tecnología –por más avanzadas que parezcan– de los países desarrollados de los cuales dependemos, si esa ciencia y tecnología es para nosotros un efectivo instrumento de dominación? ¿O acaso la misma ciencia que nos ata puede liberamos?.
El trabajo es un organizador social, la renta básica en cambio, es un subsidio que se presenta como inevitable, cuando no lo es. Al subsidiar el no trabajo, se convierte en un instrumento disruptivo, desorganizador, funcional al antiproyecto (proyecto de no país).
Pensar el desempleo como una cuestión estructural e insuperable, que avanzamos hacia el fin de la "sociedad del trabajo" es tan falso como haber pretendido que tras la caída del muro de Berlín y la Perestroika habíamos llegado al fin de la historia.
La principal forma de afiliación a la sociedad opera a través del trabajo, derecho y obligación en su calidad de carga solidaria de convivencia.
Reconocer como problemas la miseria y el atraso, debe llevar a descubrir que no se trata de algo fatal, natural ni irreversible. Simplemente eso es humano y modificable. Lo que nos desafía a que, desde un pensar situado, nutramos el camino de nuevo y propio paradigma.





[1] José Luis Di Lorenzo, es abogado, Profesor de Derecho de la Seguridad Social en la carrera de Relaciones del Trabajo de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires y Presidente del Instituto para el Modelo Argentino (IMA). Fue Subsecretario para la Reforma Política del Ministerio del Interior, Ministro de Acción Social de la Provincia de Buenos Aires, Vice Presidente del Consejo Federal de Previsión Social, Presidente del Instituto de Previsión Social de la Provincia de Buenos Aires.  Como autor y/o coautor ha publicado una veintena de libros.

[2] Publicado en la Revista de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, Nº 93, Mayo de 2017

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