martes, 3 de abril de 2018

La informalidad laboral es la mejor noticia para Cambiemos | Baja la desocupación pero con trabajo precario



El Gobierno anunció que bajó el desempleo, pero los nuevos trabajos tienen peores condiciones que los que se destruyeron. El "tiro en el pie" por el consenso fiscal.
31 de marzo 2018

DyN

Resultado de imagen para empleo precarioRecientemente, el INDEC publicó los números de empleo del último trimestre de 2017 y por primera vez podemos comparar dos años completos de gestión de Cambiemos. Con una lectura rápida podría parecer que hay una buena noticia: la tasa de empleo pasó de 41,9% a 43% y la tasa de desocupación bajó del 7,9% al 7,2%, lo que equivaldría a unos 680 mil nuevos puestos de trabajo. Sin embargo, estos resultados se ven muy diferentes al analizar qué empleos se crearon y cuáles se destruyeron en tan solo dos años y cuál es el escenario a futuro.

Los datos del INDEC incluyen tanto trabajo formal como informal. Para el Ministerio de Trabajo, en cambio, desde 2015 se crearon 268 mil puestos registrados (el gobierno incluye allí el monotributo y monotributo social). Apenas 116 mil de esos puestos corresponden a trabajo asalariado y entre esos el 46% se creó en el sector público.
Desde 2015, apenas 116 de los 268 mil puestos de trabajo registrados creados son en relación de dependencia
Esta perspectiva hace encender las alarmas sobre la evolución del empleo de ahora en adelante. El pacto fiscal que el Gobierno Nacional y las provincias firmaron a fines del año pasado, cuando las veredas de la Plaza de los Congresos aún mostraban las marcas de la resistencia a la reforma previsional, incluye una cláusula que establece que la evolución de las plantas de empleados públicos en cada jurisdicción se deberá ajustar a su crecimiento demográfico. El pacto fiscal puede resultar un disparo en el pie, al resignar el recurso de crecimiento del empleo público, al que se ha echado mano en un contexto de ajuste de precios y tarifas y de paritarias a la baja que ya se ha cobrado una caída del salario real del 4,7% para los trabajadores registrados.
Este corralito al empleo público es particularmente agudo para las provincias, que emplean alrededor del 66% de los empleados públicos totales. Según la nueva regla, habrá jurisdicciones que prácticamente no podrán contratar nuevos trabajadores, como la Ciudad de Buenos Aires, cuya población crecerá un 0,14%. Otras sólo podrán hacerlo muy por debajo de sus necesidades, como la Provincia de Formosa, que tiene un límite de 415 contrataciones para el 2018, bajo el contexto de una delicada situación social en la que sólo el 34% de la población en edad activa participa del mercado de trabajo. Formosa es un caso testigo del fenómeno de “desocupación no demandante” que afecta crecientemente a las provincias del Noroeste y el Noreste argentino: los números de desocupación caen porque se incrementa la proporción de gente que ni siquiera busca trabajo.
Los trabajos que crecen son el sector de la construcción y bajo condiciones de informalidad
No ha sido por voluntad propia que los gobernadores resolvieron atarse las manos en materia de empleo público. El gobierno nacional puso en discusión el corralito a la planta estatal junto con una limitación al gasto provincial por el IPC Nacional, tomando como moneda de cambio un incremento a los recursos que las provincias reciben por la coparticipación de impuestos y que resignará la Anses. La evolución futura de los datos de empleo marcará si acaso el Gobierno Nacional no pagó demasiado caras las palabras de felicitación que la directora del FMI, Christine Lagarde, dedicó a la Responsabilidad Fiscal durante una charla en la Universidad Di Tella. Sus elogios vienen acompañados de un pequeño mimo, porque la Argentina ha sido aceptada como país elegible para una línea de crédito de contingencia del FMI en un contexto de endurecimiento de las condiciones financieras internacionales. La pesadilla de cualquier gobernante sería tener que utilizarla.
Mucho antes de llegar a esa situación, los datos de empleo tendrá que mostrar una mejora sustancial. Sin posibilidades de seguir acudiendo al empleo público como sostén del mercado laboral, la única esperanza será entonces la creación de trabajo privado, donde la política de Cambiemos viene produciendo una silenciosa pesada herencia de reconversión laboral: los trabajos que crecen son el sector de la construcción y bajo condiciones de informalidad (monotributo), mientras que en la industria manufacturera, el sector con mejores convenios y salarios más altos, se destruyeron 17.600 puestos.
Tal como enseñan en los cursos de economía de la Universidad Di Tella, los funcionarios de Cambiemos consideran que el costo laboral tiene que disminuir para que se reduzca el desempleo. Sin embargo, ahora que el Gobierno se encamina al momento de revalidarse en las urnas, queda descartado el tradicional recurso ajustar salarios mediante mayores devaluaciones, de modo que la mejor noticia que el Gobierno espera escuchar rumbo a 2019 es un incremento de la tasa de informalidad laboral. Terminada la temporada de pelopinchos, será una buena oportunidad para alquilar balcones.

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